miércoles, 20 de octubre de 2021

EL VIENTO DE KRIBI por GLORIA NISTAL

 Una línea en un poema,

la noche entera, absoluta,

una ráfaga de felicidad sin paliativos

peinando la piel,

todas las emociones que a veces

nos regala la naturaleza

orgullosa de sus prodigios,

generosa,

matrona, madrina, acogedora.

 

Viento, viento, viento

y mar del trópico,

una luna incipiente,

una radio cercana

que tranquiliza la noche

ante la incontestable negritud

del universo.

 

Dormimos en esta proa terrena

que trae el mar a bocanadas,

dormimos soñando

sueños enredados en la realidad,

sueños que no quieren otra cosa,

que abrazarse aquí y ahora,

que no desean más que soñar realidades,

sueños que persiguen la certeza

de que los sueños a veces nos habitan

y sólo queremos que duren más,

que duren, que duren,

que duren como el viento de Kribi.

 

Y sólo queremos que milagrosamente

y contra natura

los sueños se multipliquen,

pervivan,

que este presente trasgresor

invada lentamente

el futuro y lo contamine

y le haga descarrilar de plenitud,

-no hay tiempo porque hay viento-

 

Que dure, que dure, que dure

el sueño,

el viento amigo y sensual,

polifónico y oceánico

de la noche en el mar de Kribi.    









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