El bufón
ataviado de celeste y blanco
blandía el estandarte de la guerra
entonando salmos al dios de David:
¡Ya no habrá futuro!
gritaba en la Kneset
clamando por la muerte
sorteando esvásticas
lanzaba monedas de oro…
Y el pueblo de dios
arrasó cuerpos y casas
en su orgiástica elegía al bufón.
(Secuestra y amordazada
del velero Libertad
la Paz
late con dificultad)
