Un cielo cundido de metralla.
Ya no habrá espacio para
las estrellas.
Estallarán los bélicos
artefactos
Y habrá lluvia de metales,
De radiaciones, y
explosiones
De las que matan en el
acto.
La Tierra será Roma en
llamas
Y tal vez pocos quedarán
Para contarlo, ¿a quién…?
Si ya no habrá un mañana.
Los bienes guardados bajo
tierra
Nada valdrán, no habrá
consumidores
Para comprar ni tiendas
para vender,
Solo habrá humos,
radiaciones,
Pestilencia, pero nadie
percibirá el hedor.
Ésta será la fiesta de
coronación
De la estupidez humana,
La irracionalidad en todo
su esplendor.
Ehvs
5-02-23
