Un aluvión de recuerdos
estrujó
mi corazón
Era
pleno febrero
y
de pronto,
la
brisa se hizo
nocturna
añoranza
Luces
de alumbrado
veredas,
fachadas
y
calles...
Pese
al tiempo
aun
guardaban
aquel
misterio
que
otrora conocí
Araoz,
Serrano,
Thames,
Gurruchaga
Imborrables
nombres
en
cada esquina
Por
siempre grabados
sobre
azules placas
e
indelebles trazos
Allí
fui niño,
luego
adolescente
Hoy
maduro
callado,
observador,
junto
a guardadas
vivencias
que
fueron haciendo
historia
lentamente
Atesorado
compendio
de
muros, portones
y
ventanas
a
la vera de mis pasos
que
antaño convivieron
a
plena luz del día
o
al vacilante destello
de
moribundas farolas
Sin
embargo,
algo
queda de aquello
como
un remanso
del
ayer
Un
apaciguado retorno
de
instantes
que
aún cobran vida
y
acarician un sueño
flotando
en la memoria...
Aquella
mística barrial
de
baldosas,
rincones
y esquinas
que
nunca perderé
Así
como el recuerdo
de
viejos camaradas
que
ya no están...
Pero
siguen de pie
en
mi silente evocación