viernes, 14 de febrero de 2014

Háblame silencio por Claudia Cáceres


No pronuncie entre los médanos el silencio de la vida nueva,
 
las espigas lejanas respiran de las sombras en pensamientos alados,
 
al perderse en un húmedo parpadeo el final de un buen libro.
 
 
No hable aún de ella, por respeto a los vaivenes
 
de surcos encerados en oro líquido volcánico,
 
pues en la cúspide baldía su presencia indomable está escribiéndose.
 
 
No, silencio.
 
Déjeme respirar la cítrica vigilia enmelada,
 
sorprender al amanecer cada tecla, cada letra apasionada,
 
dictada en una mirada, luz menguante y ella.

 

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