miércoles, 27 de mayo de 2026

VIVIR EL MAR por GLORIA NISTAL

 ¡Qué dicha me ha sido dada!

Habitar el mar,

no junto a él

sino dentro de su latido.

 

Despertar con la sal en la mirada,

oler las olas antes de verlas,

escuchar cómo el agua,

-poderosa demiurga inconsciente-,

va acariciando maravillas.

 

El mundo avanza con las alas de Ícaro,

que se fundirán

en el fuego de los implacables relojes. 

Las ciudades se acercan

Y se alejan

como islas de rostros nuevos,

puertos donde la vida

me desvela mil máscaras.

 

Y entre cubierta y horizonte

aprendo la antigua hermandad del viaje.

Nuevos amigos

mirándonos a los ojos,

ofreciendo acogedores

verdades entre líneas,

almas que se descubren 

y comparten la profundidad

de las mismas aguas…,

aunque sólo sea

en un breve punto de la línea del tiempo efímero.







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