Llegué...y se paró el tiempo
en cumbres, ríos y auroras.
Mis ojos en celestes galas
surcaban los espacios dónde nubes
atraviesan el añil que el sol tiene,
en ocasos y brillantes alboradas.
Soy paloma, y tengo alas.
Alas por mil colores bordadas.
Un serpeo con olor a albahaca
traga mi lengua inmaculada.
Espacios de brillantes gnomos
bajan hasta el fondo de las aguas.
Son aves que cantan sobre las ramas.
Es mi sangre sedienta y coagulada.
No quiero más eco, luna, sol o viento
que el de mi Arroyo y su Almijara.
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