Ataviado con sus ornamentos de oro
se acomodó en el sillón real
pensando que un baile de mil danzantes
tendría el magnetismo para su encumbramiento…
Derrumbó entonces un ala palaciega
para edificar aquel sueño dorado
su salón de baile
en el que sus copiosos pasos se sentirían grandiosos…
Ordenó tomar por asalto la luna
destruir cada ancestral civilización
condecorar la codicia
alimentar a las hienas de la guerra…
La risa del bufón resuena
cubierta de ramas secas
acompañada de diminutos ídolos divinos
maldiciendo lo marrón
enlutando la rosada flor…
Cree que la dócil muerte
es un súbdito incapaz
se alisa los cabellos
para ordenar al vasallaje avanzar a la ceguera
de la irrefrenable danza nuclear…

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