Soy la piedra angular
en la
recóndita entraña
la que
se ablanda ante una caricia
la que
rueda por el mundo
pervive
persiste se afianza y se levanta
soy un
temblor que sacude el alma
una
lágrima que se desliza
detrás
de una madrugada
preguntas
que se abren
se
abrazan
pero
quedan como un rescoldo
o tal
vez
como
una vela encendida
titilando
soy
una nota disonante
que
timbra
entre
destellos de un sueño dormido
donde
brota la palabra
soy la
chispa que se desnuda susurrando
para
quedar en un latido
de
tanto darme
En “Desde el origen háganse los sueños“
Límpida la palabra en tu poética toda, apreciada Atala.
ResponderEliminarGracias.