miércoles, 22 de julio de 2026

AMANECE DESPACIO por GLORIA NISTAL

 Amanece despacio,

porque sé

que no hay prisa

cuando el mar respira tan cerca.

 

La luz se cuela en mi cama,

sin permiso,

tibia, dorada, líquida,

y me cubre la piel

como un secreto compartido.

 

El sol todavía no ciega,

ilumina y acaricia,

se posa en mis hombros,

se desliza por la espalda,

se enreda en las sábanas

que aún saben a noche.

 

El mar, ahí fuera,

late con un pulso antiguo,

salado y sinuoso

que invita a dejarse llevar.

 

Entre la brisa y la luz

una marea mínima mece la mañana,

mi cuerpo amanece sensual,

reviviendo

lo que nunca olvidó del todo:

 

que hay instantes

en los que existir

es simplemente

calor y piel.

 

Y mientras,

el horizonte se abre

como un abanico de promesas.














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