lunes, 18 de mayo de 2020
MOMENTO por ERNESTO LOBO
Ha llegado el momento
el
ajeno horizonte se desvanece
la
luna no muestra más luz…
El
momento cayó de un solo golpe
aislado
ajeno
extraño…
Las
aves agotaron sus cantos
y
los árboles silenciaron sus hojas
el
viento en vehemencia
ha
girado contra los muros…
Te
repito
el
momento ha llegado
habrá
que enrostrarlo
asirse
con los dedos
dejar
que el viento nos envuelva…
El
frío recorre por el temblor de los cuerpos
es
inútil
incluso
aquella esquiva esperanza
que
va cruzando por entre todas las dudas…
Deja
todo ya
que el
momento ha llegado…
viernes, 15 de mayo de 2020
(Breves e ineficientes) DESCRIPCIONES DE UNA SILUETA DE MUJER por ELDI TORO
Nadie nos dice cómo
Blanca
Varela
I.
Tres cuartos / Decúbito ventral
Atavío breve
los pantaloncitos/ de jean azul
bajan hacia los muslos
las piernas largas y perfectas / en ligera
flexión
Corta camisa a cuadros
los pechos tiernos
Cabellos en maraña
Entreabiertos los labios
Piercing en la aleta izquierda de la nariz
Ojos almendrados
Mirada hacia el infinito azul
Un brazo detrás del torso
el de adelante se extiende
Flash. ¡Dispara!
II.
Tres cuartos / Decúbito ventral
Atavío breve
los pantaloncitos/ de jean azul
bajan hacia los muslos ( magullados)
las piernas largas / en ligera flexión
Corta
camisa a cuadros
los
pechos tiernos
( estrujados)
Cabellos en maraña
Entreabiertos los labios (reventados)
Piercing en la aleta de la nariz
(señales frescas
de hematoma)
Ojos
almendrados
(asoma el
brasier arrancado
detrás de
la estrecha cintura)
Mirada hacia el infinito azul
(abruptamente hallado)
Un brazo detrás del torso
el de
adelante se extiende
Flash. ¡Dispara!
(Bajo las uñas
rotas / el sarro ungueal / del agresor)
miércoles, 13 de mayo de 2020
DEL PADRE por DOMINGO RAMOS
Irremediablemente Faustino
quebró su arco
Rebuznándose en la mar en su
pequeño bote
orlado de anchovetas que le
ceñían el pecho
mientras la espuma subía como
alcatraz torpe
sobre las rocas y se fue
partiendo percudiendo
como dos alas la ambarina luz
del sol
gimiendo una imprecación
inaudible
a modo de soplo como viene el
hombre después de inundar
a la hembra a destrozarse con
las aguas un día antes
en las resecas playas en que
por primera vez
vi su negra elegancia y ya no
tengo memoria de él con su arco quebrado
sobre las hélices que suben y
bajan en su pecho
Y que ahora duermen para
siempre Fue mi padre un buen tiempo
en que no creía en ellos Oh
consolá consolá me decían antes
los yerros de los vientos al dibujar
mi sombra
Qué falsía qué fachada qué
cacharro Esa la mía la venérea alta
con que se cubre el rostro de
aquel que más quiero
Y qué sentido tienen ya las
cruces del camino
qué de los pies áureos
resplandeciendo incivilizados
bajo la tierra?
Ya su nombre no resuena no
gotea. Y yo ya aprendí a cortar redes
a ser juerte como esposa y
deslomado de oficios
golfeando en esta barca las
entrañas de la luna
como un animal montaraz
escupiendo a la multitud
No sé más que inclinarme en el
largo viaje que me espera
Irremediablemente Faustino fue
mi padre Irremediablemente
Yo lo Sentencio.
(De Pastor de perros, 1993)
lunes, 11 de mayo de 2020
A MI ALMOHADA por MARITA TROIANO
A ese nido de espuma y algodón acunando
mi conciencia desmayada,
mi yo exhausto y vulnerable , mi ser
perdido y encontrado
en un terraplén de ensueños, mi cabeza
despeinada.
A esa tibia compañera de aventuras
nocturnas
al visitar fondos de un abismo o algún
puerto escondido
que enmadeja su historia a mareas de
altamar
A mi sabia consejera revestida de
paciencia
al recorrer misterios de la noche que
en mi duerme
y es soporte de sueños engarzados a
nubes,
a canciones antiguas que eran hits en
la radio
y a durmientes esquinas de poblada
soledad.
A este asilo nocturno para mi cansancio
de arena,
mis ojeras, mi saliva nocturna, mi
adormecida playa,
mis orejas en conflicto con el comedido
cuello,
y a versos que despuntan y revuelan
en contundente triunfo sobre la
oscuridad.
A ese humilde colchoncito de algodón
con un quince por ciento de espuma
engalanada
y que jamás desmiente el llanto o el
placer
o niega el pasmo y el temblor
declarados en la nocturnidad.
A mi almohada … a quien veo primero al
despertar
hecha un cáliz de flores deshojadas
A la testigo de excepción de
tribulaciones y victorias
A quien lucha a mi lado contra un
cortejo de sombras
y
con la que comparto una visión de fragantes rosas rojas
que me otorgan ciertas noches
enalteciendo el alma
...este insomne poema,
jueves, 7 de mayo de 2020
A LAS PUERTAS DE LOS INFIERNOS por ERNESTO LOBO
Eran los tiempos de los pies desnudos
febles huellas
sobre la piedra
por delante
las puertas de
metal…
Atrás
en laberínticos
recodos
el ser de los
infiernos…
Guturales
gemidos señalan un suelo seco…
Allende las
tierras
duermen los
oscos potros de la vida…
La tragedia en
blanco de una página suelta
surge entonces
desde otros tiempos
aquellos que
dominan los desiertos
aquellos que
pierden las almas…
Hacia allá se
fueron
buscando un
mar de ilusiones
en barcas de
papel…
Allá
naufragaron sus cuerpos
entre larvas
de millones de insectos
por donde la
tierra dejó de girar
por donde la
razón extraviada en la locura
pisó con
firmeza
con sus
huellas desnudas
frente a las puertas blanqueadas
del metal de los infiernos…
lunes, 4 de mayo de 2020
Poética por ANTONIO ACEVEDO LINARES
La poesía ese primer
territorio libre de la palabra
sus armas no son más
que la ternura y la lucidez
del hombre que la esgrime
como una espada o una caricia.
La poesía camina a pie
por la ciudad en la forma
de una mujer de falda roja o senos divinos
en las palomas blancas o grises
que revolotean sobre las estatuas heroicas
en los árboles de flores moradas
o amarillas que caen contra
el piso como hojarasca.
La poesía es la patria
de la lengua que escribes y hablas
y de la tierra que amas y cantas
son las mujeres desnudas de Botero
las mariposas amarillas de Macondo
el verde de todos los colores de Aurelio Arturo
el movimiento de caderas en árabe de Shakira
la travesía de Maqroll el Gaviero de Mutis
la rebelión de Joe Arroyo
las barracudas de Obregón
la casa en el aire de Escalona
el escorpión de Higuita
el mar de siete colores de San Andrés
la tierra del olvido de Vives
el río de colores Caño Cristales
en la Sierra de la Macarena
las negras palenqueras de Cartagena
el canto de flauta de millo
de los gaiteros de San jacinto
y la vorágine de Arturo Cova de Rivera
los que definen el rostro
imborrable de la poesía.
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