No huyas,
es larga la hora del silencio;
tu voz diluye mi tormento,
lamentos que cabalgan en el viento
cercenando ramas y murmullos
entretejen mis manos los helechos
del drama que anochece
tus pupilas
quemó la miel el fuego que proyectas
a escondidas.
El candil dibuja
una esperanza.

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