Ay..! Arroyo campesino
tras
tu Almijara, el mar
que
sin escuchar tu ola,
tu
brisa me sabe a sal.
De
noche no tengo miedo
pues
tu luna se ilumina
como
una estrella solar.
Yo
soy, una campesina
y
con gloria vengo a cantar
a
tus álamos y poza,
a
tu huerto y nogal.
Cruza
mi cuerpo tu senda,
camino
de mis destinos
que
al lado de parras doradas
duermen
altivos olivos.
Entre
juncos y espadañas
tu
río sonoro serpentea,
junto
a lirios, helechos y cañas.
Agua
con mil reflejos de cielo.
Pero
tú eres riachuelo...
¡La
estrella que yo más vea!
Las
cimas de tus alcores
se
sienten acariciadas
por
brumas de la mañana
y
por canto de ruiseñores.
Entre
sombra agradecida
suena
el eco constante
de
una cigarra cantante
que
pregona su alegría.
¡Cigarra
que nunca muere
porque
su canto es poesía!
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