Pendulares hojas
que tácitamente
hablan un idioma
de silencios, señales
e inmóviles pausas
Tras la ventana
se inscribe el atardecer
de un verano más
cual si remoto fuego
de un sol estival
dejara su mensaje
en los cristales
Habrá que descifrarlo,
desenredar su misterio
Decir por lo bajo
que otro día se marcha
entre anónimas voces
y vertientes ilusiones
¡Abanicos verdes!
Un vaivén cadencioso
cual batuta
de inaudible melodía
que aún enjoya
ávidos resplandores
Dejaré que al fin
se extinga
en tanto perduren
mis sueños despiertos
La magia
de un recuerdo
que de pronto cobre vida
y pose su mano
en mis hombros
como resguardo
de fiel compañía
¡Oh íntimo preludio
ya casi adormecido!
silente...pensativa
ante el ocaso y anuncios
de un nuevo amanecer...
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