He caminado el mundo por su borde azul,
he saboreado la tierra por sus orillas,
besando cada espuma en un rito respetuoso.
He probado la sal de mil orillas,
y cada ola, en su lengua materna,
me ha regalado su personal acento de sal.
El mar, ese alquimista arcano
ha convertido mi piel en un mapa,
mi alma en brújula
y mi sed en deseo de cuerpos salobres.
En Grecia me habló de mitos y de dioses,
en Islandia de hielo que llora y arde con
aliento de vidrio,
en América del inapelable trópico
protector,
en Oriente de rocas cónicas
que le embellecen y me habitan
en África…, en África, de cascadas
enamoradas
de sangre caliente y deseos cumplidos.
He probado los mares del norte,
amargos como el adiós
y los mares del sur,
cálidos como un abrazo de bienvenida.
A veces creí que lo buscaba,
pero era el mar quien me encontraba,
curando mis heridas antiguas.
Sé que lo llevo dentro
y que en realidad nunca viajé,
fue el mar quien me recorrió por dentro
una y otra vez.
El mar es donde estuve,
El mar es lo que soy.
Poeta Gloria, ha sido un gran placer leer su poema, su recorrido espiritual por mares del mundo. Trae a mi mente que no somos sino viajeros en el tiempo, y que nos urge la necesidad de volar desde nuestro entorno en busca de amplitudes deseadas por nuestras almas. Hermosa obra!
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