Alma canta con los primeros
filos luz
naciente,
lleva
tatuado entre el pecho y el ombligo
notas de
cielos arcanos,
Va
iluminando cielos tormentosos
con el
color de su voz.
Destila
como rocío
desde
monte arriba,
de vuelta
a tierras bajas,
Arreando
hasta al más lejano soñador perdido.
Cauce
oculto de prados,
bordes
del camino,
suelos
secos,
Lleva el
trino silvestre de la manzanilla
en su
pelo revuelto,
Sus ojos,
reflejo
donde la borraja confiesa
en
susurros al nuevo día,
sus
silencios emanan inciensos
de
hierbas ancestrales.
Divinidad
profunda,
no es
bien de hombres impuros,
divaga en
los campos
desde el
primer beso del sol
y el
pálido naufragio de la luna,
Etérea,
indomable,
soplo
primario
nombrada
por los hijos del valle
como La
Pachamama.

Claudia, me encanta tu manera de poetizar. Recibe un aplauso sonoro por el poema recién expuesto. Cuál es tu país?
ResponderEliminarEstimado Ernesto, gracias por el comentario. Claudia es peruana
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