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Quiero ver el mundo
con los ojos de un niño, almendrados,
claros, limpios e inocentes: un prado donde
crecen personas, flores y sonrisas, donde no hay
hambre, pobreza ni maldad.
Quiero ver el mundo
con los ojos de un niño, sentirme acariciada
por el hechizo de los sueños, alcanzar las
estrellas con solo una escalera y luego poder tocar
el horizonte con una mano.
No, no quiero ver
el mundo con mis ojos, oh, han visto
demasiado, se sienten sumergidos en lágrimas que
nunca se secan y, tras una
permanente bruma, distinguen el universo.
Traducción Javier Prieto |

