Del Editor

… "Íbamos a vivir toda la vida juntos./ Íbamos a morir toda la muerte juntos./Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes /reírse de otras cosas,/ morirse de otras penas. MANUEL SCORZA. Poema Serenata. "

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Del Editor

"Íbamos a vivir toda la vida juntos./ Íbamos a morir toda la muerte juntos./Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes /reírse de otras cosas,/ morirse de otras penas. MANUEL SCORZA. Poema Serenata. "

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"Íbamos a vivir toda la vida juntos./ Íbamos a morir toda la muerte juntos./Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes /reírse de otras cosas,/ morirse de otras penas. MANUEL SCORZA. Poema Serenata. "

Del Editor

"Íbamos a vivir toda la vida juntos./ Íbamos a morir toda la muerte juntos./Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes /reírse de otras cosas,/ morirse de otras penas. MANUEL SCORZA. Poema Serenata. "

Del Editor

"Íbamos a vivir toda la vida juntos./ Íbamos a morir toda la muerte juntos./Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes /reírse de otras cosas,/ morirse de otras penas. MANUEL SCORZA. Poema Serenata. "

lunes, 18 de abril de 2016

CÓMO QUIERO Y TIEMBLO por Clotilde Román


En ese cortijito blanco
entre la parra y espino.

Donde lomas coloradas
están bordadas de olivos,
y en sus veredas compiten
las malvas con los jacintos.
Donde la luna morena
es novia del toro zaino
y calma la sed de ella
en los estanques del río.
Allá entre cañaverales,
te espero cariño mío,
a que me quites las penas
y me siembres de suspiros.
Que mi cuerpo está pidiendo
junco fresco, rojo lirio,
plata de arroyos y espejos,
cuerpos en limo tendidos.
Que de hoguera arde mi carne
como un volcán encendido
y quiero que tú lo apagues
con el chorro de tu brío.
¡Ay! como te quiero y tiemblo.
Sólo con el pensamiento,
!Estoy perdiendo el sentido!
Donde lomas coloradas
están bordadas de olivos,
y en sus veredas compiten
las malvas con los jacintos.
Donde la luna morena
es novia del toro zaino
y calma la sed de ella
en los estanques del río.
Allá entre cañaverales,
te espero cariño mío,
a que me quites las penas
y me siembres de suspiros.
Que mi cuerpo está pidiendo
junco fresco, rojo lirio,
plata de arroyos y espejos,
cuerpos en limo tendidos.
Que de hoguera arde mi carne
como un volcán encendido
y quiero que tú lo apagues
con el chorro de tu brío.
¡Ay! como te quiero y tiemblo.
Sólo con el pensamiento,
!Estoy perdiendo el sentido!
Donde lomas coloradas
están bordadas de olivos,
y en sus veredas compiten
las malvas con los jacintos.
Donde la luna morena
es novia del toro zaino
y calma la sed de ella
en los estanques del río.
Allá entre cañaverales,
te espero cariño mío,
a que me quites las penas
y me siembres de suspiros.
Que mi cuerpo está pidiendo
junco fresco, rojo lirio,
plata de arroyos y espejos,
cuerpos en limo tendidos.
Que de hoguera arde mi carne
como un volcán encendido
y quiero que tú lo apagues
con el chorro de tu brío.
¡Ay! como te quiero y tiemblo.
Sólo con el pensamiento,
!Estoy perdiendo el sentido!
Donde lomas coloradas
 están bordadas de olivos,
 y en sus veredas compiten
 las malvas con los jacintos.

Donde la luna morena
 es novia del toro zaino
 y calma la sed de ella
 en los estanques del río.

Allá entre cañaverales,
 te espero cariño mío,
 a que me quites las penas
 y me siembres de suspiros.

Que mi cuerpo está pidiendo
 junco fresco, rojo lirio,
 plata de arroyos y espejos,
 cuerpos en limo tendidos.

Que de hoguera arde mi carne
 como un volcán encendido
 y quiero que tú lo apagues
 con el chorro de tu brío.

¡Ay! como te quiero y tiemblo.
 Sólo con el pensamiento,
 !Estoy perdiendo el sentido!



jueves, 14 de abril de 2016

VINIERON POR TI por PILAR PEDRAZA



A llevarte vinieron.
Buscaban
tu cuerpo y mi ropero.
Vinieron por ti

**

Golpearon todo
a los niños y a mí.
La furia y violencia
Eran por ti
***
A llevarte vinieron
todo lo estremecieron
incluso a mi
****

A llevarte vinieron
conmigo se distrajeron.
No te vieron...estabas ahí.

*************




lunes, 11 de abril de 2016

DE [zen] ti – ERRO por César Delgado Guembes


Нет ниуеґо более фантастиуного, нежеди сама реалбностб 
Fiodor Dostoiewski
  

Se me quemó en la metafísica el basalto mágico de la pestaña
cuando oí por primera vez  que según el blog pérfido muerto estoy
y que de puro cactus terco me rehusé a morir la teoría de la baba;
¡nada salva la mandrágora en la pétrea risa del cadáver!
nada si el helado de cianuro se consume en el arañazo de la hipodérmica, como momia rusa que a litros seca su ácida entraña entre quebradas.

  Es que escuché al ángel decir que estoy muerto como chorizo gallego,
que de puro terco niego la avalancha de la adúltera arruga en la ceniza,
y que a tanto llega la altanera porfía en el clarín de mi jurásica mentira
que me ven vivo entre las vesículas espesas de la espinosa niebla
aun cuando recuerdan mi muerte lejana en la nuez atorada por el tiempo.

¿Será que la ouija intermedia mi memoria cuando sutil el ojo aguaita?
¡tanta risa en la compañía! ¡tanta tristeza en su ausencia próxima!,
¡son los mismos ojos que me miran con los dedos cortos de la primavera aunque vaya apagándose la luz en el invierno hostil de sus efectos!

 ¿Por qué la seca oreja escucha el despecho de Rubén en el banlieue
cuando asegura el grito de sus pelados dientes esta noche de casuarina
que muerto quedo como berenjena mora en la raíz zen del fierro?

¡Qué tal encuentro y desentierro! ¡Caer en cuenta que morí en noche de paella!
¡Celebremos entonces con vino de sapo y cerezas libias en lava y yerro!


¿Serán lecho de incesto con la hija de Jairo en el desconcierto psicodélico?



jueves, 7 de abril de 2016

ECO FEBRIL por Carmen Amaralis Vega Olivencia



No recuerdo tu voz
Por más que me esfuerzo
no recuerdo tu voz.
Aquella que recorría por mi nuca
cuando murmurabas tus deseos
cerquita, muy cerquita de mi rostro asustado.
La piel se erizaba
mientras deseos antiguos invadían mi mente.
Quiero oírte,
Pero no recuerdo tu voz, no la recuerdo.
Cada noche  retumba  un eco febril
en la bóveda ardiente de mi cielo.
Se reviven  relámpagos en mis espacios.
Llueve,  y  cada vez que veo llover
un murmullo suplicante recorre mi cuerpo.
Algo en mi interior reclama tus notas sonoras.
Cómo es posible que vea tu fantasma
habitar mi espacio
callado,
Omnipresente,
con eso ojos suplicando cubrir tu desnudez con mi piel,
Y en silencio,
en esta oscuridad profunda de la vida
ruego  escuchar el  gemido de un  ¨te quiero¨
como en los buenos tiempos.



lunes, 4 de abril de 2016

Planta por Flavia Cosma


Disfrazado
-debajo de las copas doradas de los árboles
tristes del otoño-
el adoquinado
es igual de dañoso para la salud,
para los huesos, la sangre, la carne.

El camino nos lleva afuera
debajo de las miradas ardientes
de los jóvenes porteros
quienes tratan de comprender el sentido de la pasión
y juzgan todo por la altura de sus veinte años de edad.

No importa ahora, dos pasos más allá comienza la calle
el ruido, los semáforos, las personas disfrazadas, apuradas,
flechas indicando el camino hacia el aeropuerto, la liberación.

El cuerpo transformado en algo gelatinoso, virtual
yace inmóvil sobre el asfalto 
impide la circulación habitual, rodeado por coches y sirenas
por gritos histéricos.

El hospital que está  solo a dos pasos de distancia
seguramente tiene también un depósito de cadáveres;
la policía, los bomberos, las ambulancias
casi  se me olvidaba que
la calle tiene sólo sentido único.
La cinta amarilla se mece debajo, junto a la lluvia de hojas
desde el cielo y para el resto, hay sólo un mar de indiferencia.

En la proximidad, el océano
arroja una y otra vez en la orilla
cascos que no tuvieron su lugar
en la honda profundidad