Del Editor

… "He vuelto lentamente, /(Un poco de sueño/es siempre necesario/aunque sea corto como/el silencio de las/enredaderas). Por cada pueblo que pasaba/de regreso,/veía que sus puertas/estaban abiertas/para mí,/que sus techos eran míos,/que sus campos,/sus oídos,/todo me pertenecía. JAVIER HERAUD. “El viaje del descanso” poema 6."

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"He vuelto lentamente, /(Un poco de sueño/es siempre necesario/aunque sea corto como/el silencio de las/enredaderas). Por cada pueblo que pasaba/de regreso,/veía que sus puertas/estaban abiertas/para mí,/que sus techos eran míos,/que sus campos,/sus oídos,/todo me pertenecía. JAVIER HERAUD. “El viaje del descanso” poema 6."

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"He vuelto lentamente, /(Un poco de sueño/es siempre necesario/aunque sea corto como/el silencio de las/enredaderas). Por cada pueblo que pasaba/de regreso,/veía que sus puertas/estaban abiertas/para mí,/que sus techos eran míos,/que sus campos,/sus oídos,/todo me pertenecía. JAVIER HERAUD. “El viaje del descanso” poema 6."

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"He vuelto lentamente, /(Un poco de sueño/es siempre necesario/aunque sea corto como/el silencio de las/enredaderas). Por cada pueblo que pasaba/de regreso,/veía que sus puertas/estaban abiertas/para mí,/que sus techos eran míos,/que sus campos,/sus oídos,/todo me pertenecía. JAVIER HERAUD. “El viaje del descanso” poema 6."

Del Editor

"He vuelto lentamente, /(Un poco de sueño/es siempre necesario/aunque sea corto como/el silencio de las/enredaderas). Por cada pueblo que pasaba/de regreso,/veía que sus puertas/estaban abiertas/para mí,/que sus techos eran míos,/que sus campos,/sus oídos,/todo me pertenecía. JAVIER HERAUD. “El viaje del descanso” poema 6."

lunes, 21 de noviembre de 2016

Nostalgia: Por: Julio Goicochea Zamora

¡Oh tierra amada, callada bajo la soledad perpetua!
¡Oh casa acompañada de grillos y eriazos amargos!
Hasta ahora recuerdo el triste sendero que
recorrí por última vez cuando dejaste de
cobijarme bajo aquel cielo estrellado.
Hasta ahora recuerdo mi llanto cuando
se estremecía entre aquellos cerros
que parecían remedarme con su eco.
No es cierto, sin embargo que te haya
olvidado por ir en busca de mi destino.
¡Oh tierra y casa amada!...
Te tengo siempre presente en este
corazón adormecido.




jueves, 17 de noviembre de 2016

Cabeza de camaleón por Ernesto Lobo


Esta vez seré cabeza de camaleón
Decidí transmutar de piel, de huesos
Dejando mi esencia intacta de caracol
Me miro como a un extraño
Me reconozco entre mil especies
Aun presintiendo mi propia ausencia
Conozco mi hacer de molusco a saurio
De ser a objeto
Una pieza inconclusa  
Entreverada por las tierras mojadas del sur
Y aún en el ventisquero
Una pasión en gestación
Ah caracol cabeza de camaleón
¿En dónde esconder tus escamas?
¿Entre las fragantes flores de los arrecifes?
Pues no importará cambiar de huesos ni formas
Mientras la aventura por germinar
Siga encendiendo el rubor de sus ojos…


lunes, 14 de noviembre de 2016

TRISTEZA por Renee Balarini.



Sabes tu lo que es llorar
Es verter muchas ausencias
Es un caudal de vacíos
Donde no existen promesas.

Cada lágrima es angustia
Es un silencio que aqueja
Es una espera infinita
Una cita que no llega,
Es un beso que se aleja.

Yo te quiero para mí
No, en esos furtivos ratos
Que a mi alma desesperan
Nada es igual, yo lo siento
Y mis lágrimas escapan
Ante el dolor de tu ausencia

Si la pena es tan gris como el rocío
Y el rocío mis ojos ha sellado,
En esta letanía del poniente,
En silencio mi alma ha llorado.


jueves, 10 de noviembre de 2016

DESDE EL ORIGEN por ATALA MATELLINI



Dame el impulso profético
el inicio vital
para romper mis sellos
incubarme
donde la madera reverdece

Permíteme escuchar
la melodía amplia
que seduce
la revelación del agua
que obstinada sangra

hasta llegar a los recónditos sentidos


jueves, 3 de noviembre de 2016

La Noche de la entrega por Carmen Amaralis Vega Olivencia


Dime si recuerdas lo que te dije aquella noche?
Era la noche de la ofrenda,
sobre el altar mi cuerpo,
en espiral el incienso.

Te ofrecía mis ojos apretados de miedo,
te entregaba mis labios entreabiertos,
y un frio glacial recubría la piel del verbo.

No sabía a ciencia cierta qué esperaba,
presentía una extraña delicia,
aguardaba el silbido del deseo envolvente,
un ritmo asfixiante agitaba mi corazón maltrecho,
y miles de destellos no dejaban ver las sombras del misterio.

Dime si recuerdas lo que te decía aquella noche,
noche mágica de dos cuerpos en la danza de lo eterno,
deseando la erupción sutil del viento,
deseando campanadas en los cielos.

¡Alabada sea la vida!
ya recuerdo-

Te decía: ¨te quiero¨.