A mano limpia
sin
apuro
en el
centro del prado
cavé
una profunda fosa
para
lanzar todas las maledicencias
que
la ruta infame de la vida
me fue
colgando a la espalda…
Busqué
junto al viejo roble
por entre
verdes matorrales
por
un turbio rincón
en donde
con las manos abiertas
incrustar
uñas y sangre
para
cavar aquel esquivo foso…
Ya de
mañana sonreí mientras marchaba
con
las maledicencias a la espalda
para
soltarlas en aquella huerta
en
donde pensé dejar mis huesos
mis lágrimas
mis versos…
Hoy con
seguridad sé
que nunca
habrá profundidad capaz
de albergar
mis huesos
menos
aún mis versos…
15.12.12024

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