viernes, 5 de diciembre de 2025

CALLES DE SOSIEGO por HUGO E. LEGUIZAMÓN

Lejos del bullicio

Enemistadas

con el fárrago alocado

que trae la urgencia

Furia rodante,

infierno que no cesa

Tortura para el callado pensador,

el silencio, la tregua 

 

Pero aquí 

celebramos pájaros, 

glorietas, árboles 

frutales y amorosas 

enredaderas

Enclave sagrado

erigido a espaldas 

de la urbe estridente 

que no quiere

ni siente, no mira

ni espera 

 

Un milagro en 

la oleada del 

inhóspito fragor

Solaz refugio 

de mirlos,

la tertulia vecinal

El soñador andariego

 

A las seis de la tarde...

suave brisa del estío

Solares destellos

en cada bisel

y aquí sobre mis pasos

permisivas ventanas

anuncian un espectro

de blancos malvones

y humildes azucenas

 

De pronto, 

desde algún lugar

un llamador de ángeles

embruja los oídos

Descuelga de un mundo

gentil e inocente 

Cálidas notas

en su toque misterioso,

volátil, sugestivo

Casi deseado

como un remanso

del espíritu, como agua

en la sed

Sonido que se cuela

entre muros y ramajes... 

posando caricias 

bajo la piel

 

En tanto, los ojos

del pensamiento

ya casi entornados

buscan palabras 

que rimen

con la celeste fortuna 

de espacios a cielo 

abierto

 

¡Oh! Paz, imponderable

concepto, florecida

esperanza

junto a mixturados

verdores que entre si

se confunden

 

Canela textura 

de un arce solitario

Dos siluetas al azar

y un beso robado

deja el chasquido

sobre el confín

que demarca

el horizonte 

 

Son calles 

sin barreras...

Donde los sueños 

se entremezclan

En tanto

una lluvia lejana

entre oscuros grises

orlados de carmín 

anuncia su posible 

llegada...






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