Del Editor

… "Íbamos a vivir toda la vida juntos./ Íbamos a morir toda la muerte juntos./Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes /reírse de otras cosas,/ morirse de otras penas. MANUEL SCORZA. Poema Serenata. "

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Del Editor

"Íbamos a vivir toda la vida juntos./ Íbamos a morir toda la muerte juntos./Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes /reírse de otras cosas,/ morirse de otras penas. MANUEL SCORZA. Poema Serenata. "

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"Íbamos a vivir toda la vida juntos./ Íbamos a morir toda la muerte juntos./Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes /reírse de otras cosas,/ morirse de otras penas. MANUEL SCORZA. Poema Serenata. "

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"Íbamos a vivir toda la vida juntos./ Íbamos a morir toda la muerte juntos./Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes /reírse de otras cosas,/ morirse de otras penas. MANUEL SCORZA. Poema Serenata. "

Del Editor

"Íbamos a vivir toda la vida juntos./ Íbamos a morir toda la muerte juntos./Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes /reírse de otras cosas,/ morirse de otras penas. MANUEL SCORZA. Poema Serenata. "

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Los dados de Dios por Ernesto Lobo


Dios lanzó sus dados
Giraron del seis al uno
Y era mediodía,
Aún el vino no se cernía en las copas
Y el asado distante sobre el fuego
Jamás llegaría a la mesa…
 
La suerte, como el destino, habló
De años, de cruces, de incertidumbre…
 
Los dados siguieron rodando
Del seis al uno
Mientras las copas rotas
Yacían sobre el madero…
 
No. No me dijo nada.
Dios no habla, calla mirando el horizonte,
Largas lágrimas llenan su rostro
Viendo el rodar de sus dados,
Dados marcados,
Dados de azar lanzados al viento,
Todo es albur,
Todo es juego
Y las manos de Dios siguen girando
Ante un Cristo sonriente que se aleja de la mesa
Aún incierta, vacía, estéril
Las fichas del juego rodarán por siempre
Así como la barca se alejará del puerto
Dejando una estela entre padre e hijo
En la que Dios calla la lejanía de Cristo…

Arte poética por Ana María García


¿De qué vale herrarte
De que valió
La alforja y la faja
Y la acción
De halar y parir?
 
Empederniste los muslos
                            fieros-bravos y estancos
                            a rabiar
a trajinar por vías – propias y ajenas – con espanto o sin
él
en todo caso en el trajín había puesto el dicho y dicho el
puesto
sólo que no así – o no tanto –
                   “puede afectar condición”
                   “puede no ser grato”
por toda carne un músculo
por todo espejo una casa
                   un umbral
                   un cuerno
por todo desaforo tres segundos de tumba sobre la flor
húmeda
por toda resaca una sola tumba
húyete antes de que vuelva

-         el peligro está en el cumplimiento del ciclo

no en el ciclo –

huye que las rosas son erizos blandos y labios
muertos las escamas de los peces huye
de los bultos
y de los fragmentos
huye también de la casa en la que duermes y duerme el celo
en celo

martes, 26 de noviembre de 2013

Vacío menor por Claudia Cáceres


Sentarme, un día más, mirando esa pared, y esta presión en el oído…

…Duele. Tras la ventana, que se desdibuja a mi espalda, hay seres.

Otros.  Los desconozco pues el gris me los impide.

Aquí adentro, oigo voces al unísono: sonido distorsionado, difuso e incoloro.

Significa ya nada… no aves, no agua, monotonía.

 

Mancha amarilla plasmada en esa pared,

Triangular por azar, ¿de pintura o añejo papel pegado?

Inerte ahí, en la esquina izquierda, aburrida.

No, no lo es. Ella tiene la vista libre hacia la ventana, al mundo externo, al silencio,

La observo fijamente:

 

Antiguo caballero impermeable y sombrero de papel,

Cabalga a paso simple, sin llegar a mí, ni a la ventana,

Atrevido ignorante, ignorando (me) la vida fuera de aquí.

¡Quieto, quieta! ¿Dónde estuvo todo este tiempo? Fija, aquí.

 

Si sol ni lluvia otoñal, parada en el mismo rincón desde sabe quién o cuando.

El ancla en mi cabeza, en mí oído pesa… duele, me impide voltear hacia más allá,

Entonces grito. Más voces insignificantes, sin rostros, y me pregunto:

¿Acaso soy real? ¿Es la mancha amarilla un caballero real?


 

Vaso de cicuta por Carmen Amaralis Vega


Tres pasos sin voltear la mirada,
Y quedó mi espíritu sin fuerzas,
Atravesaron surcos  en mi rostro,
Envejecí de pronto
y casi sin alma proseguí mi camino.
Seca, fría, inerte.
Tres pasos en reversa,
y  toda  una vida
se acomodó en mi cajita de bronce y ébano.
Ébano negro como el dolor de ausencias.
Ausencias para siempre.
Tres pasos y me bebí tu adiós
en  un vaso de cicuta fresca.
Solo espero que el cofre de ébano florezca.

martes, 19 de noviembre de 2013

MI VIDA por Liliana Viacava

Mi vida anochecía y eran sombras,
las voces ardorosas de otros días.
Y fuiste manantial en el oasis,
de desoladas horas de la vida.

Me diste el canto el color y el beso,
luces, luceros de melancolía.
Ardió en destellos la esperanza ufana
voló en palomas la tristeza mía.

Y te quedaste para siempre mío
en locos sueños de mi arquitectura,
en los que labro los recuerdos tuyos
cuando decías que tú me querías.

Poesía por Teresa Palazzo Conti


 
 
Que la poesía te roce
con la magia en la piel y el entrecejo;
que te embriague en palabras descarriadas,
que disponga de ti.
En tu costado más herido
hará su cama pegajosa,
una cuerda de pan y algunos besos,
la idea del amor
en el desarmado rincón de las plegarias.
Que la poesía
te descubra en tus propias cavernas;
la mentira severa en tus orillas;
camuflada,
extraordinaria,
y su voz y tu sed,
y tu casa de argumentos con su techo tiznado
en medio de la angustia;
tu desvío y su corona
de signos sanadores;
el azúcar del cielo prometido.
Que la poesía
se instale en las arrugas del papel
entre borrones ancianos
y en el centro de tu negación
asesine la máscara.
 
©Teresa Palazzo Conti
 
 
 

martes, 12 de noviembre de 2013

Mi diosa Por Omar Monroy


Dedicada a Diana de Socorro y a Diana de Barichara, presentadoras del I Encuentro Internacional de Poetas La Casa del Viento,  agosto 2013, Colombia.

 

 

Tu nombre

permanece escanciado como un exquisito vino

en la biblioteca de mis sueños.

 

Mi pequeña diosa de Colombia

de vez en cuando te cateo en mis sueños preferidos

para volver a soñarte una noche entera.

 

Tu sonrisa nívea y melancólica

como las cautivantes calles históricas de Barichara

se asoman en el amoroso trinar de tus pájaros que

alborotan las mañanas

y en tus mágicos árboles que se mecen en las manos

del viento serrano.

 

Barichara será Diana

en la memoria perenne del tiempo que bellamente

te resucitará una y otra vez

para no olvidarte mi Diana del Socorro

mi Diana de Barichara.