martes, 18 de febrero de 2014
TUS SEMILLAS por Jerónimo Castillo
Cuando te veo en tus rodillas
cerca
del terruño en que pones las
semillas,
imagino un sinfín de
maravillas
que presagias vecinas de tu
alberca.
El mismo corazón que en ansia
terca
colocas con amor y luz de
arcillas,
justifica en las pócimas
sencillas
la futura emoción que el
tiempo acerca.
Ya no miras el cielo con
preguntas
si habrán de haber las
lágrimas precisas
para que tus semillas broten
juntas
ramilletes de flores y de
brisas,
candor de luces diáfanas
conjuntas
que regalas a modo de
sonrisas.
San Luis Argentina 18-10-2013
viernes, 14 de febrero de 2014
Háblame silencio por Claudia Cáceres
No
pronuncie entre los médanos el silencio de la vida nueva,
las
espigas lejanas respiran de las sombras en pensamientos alados,
al
perderse en un húmedo parpadeo el final de un buen libro.
No
hable aún de ella, por respeto a los vaivenes
de
surcos encerados en oro líquido volcánico,
pues
en la cúspide baldía su presencia indomable está escribiéndose.
No,
silencio.
Déjeme
respirar la cítrica vigilia enmelada,
sorprender
al amanecer cada tecla, cada letra apasionada,
dictada
en una mirada, luz menguante y ella.
martes, 11 de febrero de 2014
EN LAS HONDURAS por Atala Matellini
CUANDO la
lampa ahonda
Canta la
tierra
Son
instantes cuando
Ferviente
se enciende la vida
Hasta las
honduras
Pulsa
cada lampada
Busca
cobijo entre la tierra blanda
Escucha
con fervor
Cada
simiente
La
semilla fresca
Percibe
el goce
Ávida
Palpitando
Ya parida
Se
quiebra en tanta astilla
Se eleva
en mil bandadas
Cubierta
de recóndito verdor
En
concepción imperecedera
Estremecida
Del
poemario La Siembra del Corazón
POETA VIRTUAL, INAUDITO por Marita Ragozza
En translúcida verba
enciendes tu computadora
y el monitor se cubre con puntos luminosos
liberas tus palabras en
vértigos
chasquidos de besos
aguas serpentinas
cantos… cantos…
retienes el oro de la tarde
multiplicas la llama
engendras fábulas
de príncipes y quimeras
y desespinas los rosales de la soledad.
Te conviertes en aroma de jazmín profundo
envuelves la hoja verde de la espera
o asciendes tu murmullo de apremiante ternura
fecundas un amor de poemas
oficias misterio y convocas ritos…
tus letras ruedan
ruedan
ruedan
en el inconmensurable ciberespacio
en giros de panes benditos
y en estrofas de nevadas azucenas
Así,
Poeta virtual
ahíto del polen de Octubre
señor de cuadrigas y vigilias
eres inaudito en sol, paz y vida.
Marita Ragozza de Mandrini
viernes, 7 de febrero de 2014
Te estoy perdiendo por Carmen Amaralis Vega Olivencia
Hay aguas turbias y revueltas,
Se bañan las gaviotas con el miedo
de las olas negras.
El pálido sol quiere iluminarte,
y las sombras de un deseo lejano
se interpone al brillo de mis ojos.
Yo,
suplicante gorrión mutilado,
lastimado,
Con la ilusión de vivir sintiéndote,
Volar junto a ti,
Y agitar las alas,
haciéndole el amor al viento,
pero te estoy perdiendo
entre el hueco que separa
el horizonte y mi corazón.
martes, 4 de febrero de 2014
MEDITACIÓN por Luis Fernán Yerovi
En las
mañanas vuelo hacia la nada.
Entre
bancos de nubes
el
maná de los dioses me espera.
Pasajero
soy de estas avenidas
estelares,
internas,
transeúnte
soy
de
esta calle de agua
donde
se ahoga la furia.
Escapo
hacia mí
por la
abertura del silencio
pródigo
en estallidos
de
sosiego.
Y el
carnaval empieza.
El
desfile luminoso de todos los secretos.
Caen
las oscuras murallas
y por
un instante
soy
sólo un pulso
que
flota eterno
en la
gran sílaba.
Y
entonces vuelvo
saciado
de abundante nada
para
crearlo todo.
FRACCIONES por Ana María García silva
Yo sé que ellas habitan en la casa de Ciro
pero nada puedo
morarán los íconos y serán
nulas moraciones
crío crines en las cuadras oscuras mientras ellas trajinan
en
los patios
tocan los húmedos pistilos y las húmedas corolas
yo callo
Las mujeres que a Ciro habitan los hacen sin verbar
-
cualquiera diría que ellas son las prudentes –
pero el aceite es de Ciro y yo lo guardo.
Ellas retozan. Desrizan sus membranas. Se acuestan
hasta el tope de sus bocas entre sus bastos y
sus copas cargadas. De frente a mi debilidad.
Si a mí sólo se me da
el velar entre la hierba
si se me procura el gemido y se me cubre
lana negra
lana ennegrecida
sobre la lana
voy
con el cayado
alcanzo la montaña azul y vaga
¿Para qué la montaña
la
mitad de la montaña
como pólvora mojada?
En “Hormas & Averías” 1999.
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