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Que mis huesos se
extingan en el mismo foso
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Cual enredos del
alma
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No pienso ver rostro
alguno
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Ni sentir el temblor
de una flor
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Aunque llegue prendida
de tus dedos
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Ni la risa de
quienes recuerdan la tonta befa
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Como acostumbré
cerrar los días…
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Silencioso llegué
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Anónimo
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Sin pesas en los
pies
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Quiero entonces irme
desconocido
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Con la opaca máscara
cubriendo mis ojos
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Quiero que mis manos
se ufanen
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Moldeando una magra ruma
de leña
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O guisando en la
paila
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O bebiendo una copa de
pisco
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Pero eso
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Me dicen
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Fueron trazos de
vida
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Qué puedo decir si
aquella se extinguió
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Sin sentido alguno?
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Quiero entonces que
mis huesos se pierdan
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En el mismo hueco
con mi alma
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Aquella cuya certeza
perdí
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Aquella que entendí
cual arrebatado impulso
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De donde emergieron inquietos
poemas
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Algo de ilusión
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Y toda la alegría de
sentir tus pasos
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No lo sé
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Ya importa un carajo
hoy que me abandono
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Sobre la quieta
orilla
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De este río seco
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Sembrado de este dulce
adiós…
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jueves, 31 de marzo de 2016
DULCE ADIOS por Ernesto Lobo
jueves, 24 de marzo de 2016
LOS MUERTOS NUESTROS por Antonio Acevedo Linares
Los muertos nuestros
enterrados con los ojos secos
enterrados con los ojos secos
o llorosos con los puños
cerrados y el corazón doloroso
cerrados y el corazón doloroso
sin rosas sobre la tumba o
sin tumbas
sin himnos y sin banderas izadas media asta
sin himnos y sin banderas izadas media asta
nuestro mejor homenaje
es no dejarlos morir
es no dejarlos morir
que nuestros muertos
sean también otra trinchera.
sean también otra trinchera.
lunes, 21 de marzo de 2016
LIBERTAD QUIZAS por CLAUDIA CACERES FRANCO
Entre ramas desnudas se entrelazaron alguna vez, hilos blancos
hibernales
El trinar distante de un ave inexistente, eco sin vida, soledad blanca
Charcos barrosos enjuagan glorias colectivas en reflejo de ojos turbios,
Que será de ti, libertad, existirás aún entre tanta indiferencia?
Recuerdos de cuando, convertidos en figuras desnudas,
Hilábamos besos multicolores, tejíamos sueños serenos
– hilanderas de futuros inciertos, ilusos seres inocentes en el desierto
-
Acaso, retrataste sonrisas vivas en algún marchito silencio de tu
mente?
Hoy, hijos de nuestra piel se desprenden de cuarteadas y ajenas
voluntades
Se refugian bajo esquirlas de polvos blancos, ahora sucios,
Punzantes silbidos de un infame norte – Te andan buscando -
Y a tus huellas talladas al viento, y a tu rostro fatigado por la
ignorancia, a ti y quizás, a mi.
jueves, 17 de marzo de 2016
Nana para un hombre grande por Carmen Amaralis Vega
Es la hora de cantar con la
médula del alma,
Se retuerce en espirales la calma,
Y sigo sin rumbo tratando de ubicarte en esta madrugada.
Es temprano y hay silencio.
Solo escucho el chasquido de un pájaro triste,
Ese conoce la oscuridad de mis ojos,
Se retuerce en espirales la calma,
Y sigo sin rumbo tratando de ubicarte en esta madrugada.
Es temprano y hay silencio.
Solo escucho el chasquido de un pájaro triste,
Ese conoce la oscuridad de mis ojos,
y tiembla.
Tiembla su pecho de plumas negras buscando consuelo para su dolor.
Es la hora de poner en palabras la nostalgia.
Que se cuele en el aire frio este deseo que consume las horas,
Es que habitas en cada gota de mi sangre vieja,
en cada palmo de mi piel reseca.
De esa piel que se eriza de tan solo pensarte,
y busco encadenada poseerte
en las profundidades de mis selvas,
en mis pantanos y ciénagas,
donde se esconden las locuras de este amor sin nombre.
Este poema lo escribo para ti, mi niño grande.
Tú, que te escurres por cada una de mis grietas,
y sin saberlo pones bálsamo en las ruinas de este cuerpo
que te canta en esta madrugada una nana en la distancia.
Es temprano y deseo cantar para ti.
Tiembla su pecho de plumas negras buscando consuelo para su dolor.
Es la hora de poner en palabras la nostalgia.
Que se cuele en el aire frio este deseo que consume las horas,
Es que habitas en cada gota de mi sangre vieja,
en cada palmo de mi piel reseca.
De esa piel que se eriza de tan solo pensarte,
y busco encadenada poseerte
en las profundidades de mis selvas,
en mis pantanos y ciénagas,
donde se esconden las locuras de este amor sin nombre.
Este poema lo escribo para ti, mi niño grande.
Tú, que te escurres por cada una de mis grietas,
y sin saberlo pones bálsamo en las ruinas de este cuerpo
que te canta en esta madrugada una nana en la distancia.
Es temprano y deseo cantar para ti.
Carmen Amaralis Vega
Olivencia publicado en octubre 25, 2015 a las 10:30am
lunes, 14 de marzo de 2016
CULPO AL AMOR por MANUEL ARDUINO
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Culpo al amor no a la vida de las esquivas esquinas
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De los incendios de hojas de las trampas y las mariposas
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Lo acuso de robarle el gamo al siniestro señor de la
noche
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De arrebatarle el salero de cabo a rabo al dueño del
redil
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Lo acuso de insinuar ideas peregrinas a los que hacen el
camino
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De volver tozudos a los zurdos y hábiles a los diestros
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Lo acuso de fanfarronería de magia libertaria de
coleccionarnos
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Por sobre todo entre manas como lámparas tibias e
hipnóticas
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Ha llegado incluso a destetar al varón sin hacerlo pasar
por la harina
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Y a desmadrar a la niña sin enseñarle el rictus del
rulero
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El amor es el ganapán y el majadero incestuoso cuidado
con lo que se dice
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Que une los lobos a las ovejas y las lobas a los lobos
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Porque es prolífico como la manteca de la teta algarrobo
y azahares
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Me presento y aduzco que el amor es un laberinto de
jacintos encrestados
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Que impiden ver otros brotes antojos olas y ministerios
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Un laberinto en que se pierde el alma de su misterio azul
minotauro
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Y se encuentra cara a cara con el monstruo que medra en
el escenario
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El amor atiza a la bestia y la enternece porque sabe de
ciencia pagana
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Ofusca el fuego y arroja la nieve a la boca porque conoce
de especias
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Y por sobre todo anubla los ojos y despierta la visión
del corazón
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Y entonces estamos listos porque el corazón no tiene un
solo secreto
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El amor es el cruel secreto a voces que se guarda en dos
pechos
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Y se junta con otros secretos y otros pechos dando coces
y cruces
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Y nos bate en algarabía hasta alzados al nuevo puerto
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El amor cierra el puerto y da rienda suelta a sus juegos
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El amor parte del puerto con un cargamento prohibido y
temible
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Dos almas un reino desheredado
y un cubil que guarda un manifiesto
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jueves, 10 de marzo de 2016
Una hoguera de amor por Omar Monroy
El calor
de esa hoguera al amanecer
aún se prende
entre mis piernas y las tuyas.
La brisa del viento
ventila con melancolía
esos delirantes instantes
que hizo palidecer
a la exhausta madrugada.
Lo que se fue
lo reviviremos en las cenizas
del recuerdo.
lunes, 7 de marzo de 2016
LOS AMANTES por Tania Temoche
En las mil y una noches
sobre sábanas humeantes
reposan dos amantes
d e s c a n s
a d o s
sus
cuerpos
sin
aliento
quedaron desvanecidos
enloquecidamente
d e s h u e s a d o s
en
medio
de
aullidos
de mordiscos voraces
terminaron dichosamente
d e s g a s t a d o s






