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El calor pesado
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me corta la respiración.
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Huele como presa muerta en las
llanuras.
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Por varios meses lucho
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en contra de los
demonios azules
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trato de olvidar, de huir
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de parar el diluvio con mis
manos vacías
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de apagar el rugido del agua
que incansablemente
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derriba todo en su camino.
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Percibiendo el peligro del
Apocalipsis
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los demonios atemorizados
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se ocultan en el hueco
ardiente de mi estómago
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en mi corazón desierto de ti
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en el recuerdo de un amor que desaparece
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poco a poco en la lejanía.
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Voy a enfermarme y moriré
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con una terrible nausea
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tornando mis borrosos ojos
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en el último recuerdo
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acerca de esta tierra.
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viernes, 28 de agosto de 2015
Demonios azules por Flavia Cosma
martes, 25 de agosto de 2015
HERIDO Y VENCIDO por Alberto Iturrizaga Silva
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¡AY!...
QUE TIENE MI VIDA
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QUE
SE ENCUENTRA VENCIDA
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POR
ESA NOCHE OSCURA
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PERDIENDO
LA VIDA
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¡AY!...
QUE TIENE MI VIDA
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QUE
SE ENCUENTRA HERIDA
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COMO
ALMA DORMIDA
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DENTRO
MI VIDA
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HOY
ME SIENTO HUNDIDO
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ENTRE
ZARCILLOS Y ESPINAS
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COMO
UN PÁJARO HERIDO
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QUE
DEJA LA VIDA
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viernes, 21 de agosto de 2015
MARIHUANA AMOR POR ROSINA VALCÁRCEL
Fue hermoso cómo hicimos el amor
la última noche,
parecíamos dos monos chillones
en su luna de miel
murmurando sonidos extraños
en un vuelo inacabable.
Mis piernas se abrían
como un valle quieto,
caminaste en él
lleno de furia
fuiste su mejor habitante.
miércoles, 19 de agosto de 2015
lunes, 17 de agosto de 2015
A veces… por Ernesto Lobo
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A
veces, cuando la ciudad calla, me digo:
es
el preludio del caos,
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Entonces
recojo mis pasos,
restriego
las manos en las paredes
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sintiendo
los rugosos grumos de cemento para luego
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recordar
las manos de papá
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golpeteando
el cilindro rojo, volteando un balde
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diluyendo
la mezcla,
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Son
cosas que de un golpe se vienen cuando choco frontal
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la
nostalgia de un lejano abril
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bajo
las brumas que llegan hablándome de un mundo
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de
piedras y lodo
detrás
de las abras andinas…
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Tierra
arriba, el gran farallón, la planicie de maíz,
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los
cuadrantes de alfalfa,
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el
rumor de ovejas, los ladridos a caña hueca
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de
mis perros girando bajo las largas canillas
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de
mi inquieta cabalgadura y, de golpe,
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los
viejos armatostes azul naranja cruzando la calle
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con
esos rostros cansinos de lacrimales ojos
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con
tan vacíos sueños
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¿En
dónde los trinos de las calandrias
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el
vuelo del cóndor, la carrera de las vizcachas?
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Ya
no importa, corro unos metros, la acera se rompe
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bajo
mis pies,
de
un salto la lata,
los
escalones
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muchas
espaldas dobladas, unas monedas que ruedan
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manos
enjutas envueltas en la locura
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mientras
la ciudad gira estremecida por sus metales
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el
humo, las frituras y el silbato que nada cambia
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Allí
me he ido perdiendo sin mirar atrás
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nadie
me sigue en pos de aquella frontera
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en
que la mudez es un don incidental
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un
ser sin sonido ni palabras
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una
sombra que se pega al paredón…
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A
veces, cuando la ciudad calla,
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siento
que los vientos son ajenas ánimas que buscan
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decirme
cosas al oído para no dejarme morir
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mientras
el ruido crece
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royéndome
las entrañas, pero ello es tan solo,
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cuando
distante,
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la
ciudad calla…
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viernes, 14 de agosto de 2015
OBRERA DE MI VIDA por Carmen Amaralis Vega Olivencia
La fuerza de tu nombre
Aquí, ante tu mar,
tus verdes,
tu sol.
Aquí, dentro de mi oscuridad.
Mi pasado se cruza con tu luz.
Estoy ligada a tu naturaleza.
Soy obrera de mi viva,
espejo de mis sueños,
reflejo de en ese azul que te baña
bordando de espumas la locura de este
amor.
Voy forjando la conciencia,
con la clarividencia de entender,
Sentir,
desear
ese fantasma de tu sensibilidad.
Es que el amor es la pasión más
egoísta,
Y lo necesito para sobrevivir
con la fuerza que me da tu nombre.
lunes, 10 de agosto de 2015
III por ATALA MATELLINI
AUN se deshilacha en el aire
El sonido agudo
Que viene del ingenio
Aún persiste
El aroma
De tus pozas
Multiplicadas
Fulgurantes
Mostrando el corazón abierto
viernes, 7 de agosto de 2015
LOS HIJOS DE LA PACHAMAMA por Tania Temoche
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¡Y ardió la tierra!
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llegó el día en que la pachamama
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entregó sus hijos a las madres
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arena roja en granate y cal
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¡Ay... la memoria secuestrada!
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¡Ay... el estruendo de su llanto!
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Y brotaron sus dedos, sus ojos
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desbordaron sus brazos, sus piernas
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en el desierto de la eternidad
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ante el aullido del viento
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y la sombra de los apus
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¡Ay... el estruendo de su llanto!
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Las piedras abrieron camino
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delatando a las hienas
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de su crepúsculo
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el brillo de las llaves calcinadas
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de su mudo y deshuesado dueño
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Y se abrió el pecho de la tierra
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germinó con coraje la cantuta
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desde el sepulcro infame
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con el alba de la justicia
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por los senderos de la vida.
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martes, 4 de agosto de 2015
CONCIERTO DE AMOR "IN CRESCENDO" POR FANNY JEM WONG
Vibra el amor en melodías cadenciosas
Danzan las cumbres, elevanse candentes
Notas enloquecidas, pentagramas intensos,
Lúbrica naturaleza brotando del centro de la
tierra.
Concierto interminable, profundos deseos
Tiempos "In crescendo", pulsos
enfebrecidos
Eres esencia mágica, tensa y rabiosa que
invade.
Preciosas piezas que como esferas se estrellan,
explotan.
Buen concierto y buen sabor de boca.
Sudoración elevada, expectación desmedida.
Inédita versión del acto sublime de amar.
"In crescendo" de pupilas
dilatadas devorando imágenes,
rozagantes de deseos, en entrega confiada.
Rama altiva, elévate desde las bases húmedas,
Sobre el tapete azul consagrado a la lujuria de su
lengua,
En sucesivos ritmos y provocadoras ondulaciones,
Deliciosa faena de cuerpos en fricciones
sudorosas.
Poco a poco engarzados como argollas de
fuego,
Penetrantes y suaves oleadas "In
crescendo".
Tsunami de sensaciones, extremas brisas de llanto y
júbilo
Vida y muerte son cubiertas de polen y miel,
pintan las sábanas.
Destierra tristezas en frenéticas subidas y
bajadas,
La más profunda oscuridad se ilumina, resplandece,
Es paisaje impresionista, de contorciones
insólitas,
Sonríe la mente a la pasión que no acaba, pende de
un hilo.
Hambrientos pliegues, envolviendo la fuerte
corteza.
Olores de sándalos, sabores dulces,
amarga canela.
Ágiles manos, inmovilizando las muñecas.
Fuerza que aprisione bajo el peso del deseo.
Hierves amor "In crescendo”, entre
carnosidades irresistibles.
Satisfaciendo la necesidad de succionar
pezones, hambriento.
Deseos del hombre galopando salvaje entre estrechos
parajes.
Dimensión erótica prohibida, en el delicioso
dolor de tragarnos.
Los sentidos se enervan, las lenguas se
clavan en picada
Las arremetidas corren enloquecidas unas tras otras
Lo innombrable acontece, en arrebatos que embriagan
Crujen los huesos de los pórticos perlados,
no esperan.
Vibran desde el inicio, hasta el fin la
piel confiada
El universo entero pulsa e impulsa, sabrosos
antojos
Fecundándolo todo de la cabeza a los pies,
nada se resiste, nada se niega
Sumidos en el más sublime y contradictorio
concierto
de amor y placer.







