Habrá que morigerar los tropeles
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Ay señor de polendas
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Aquí no hay espacio más
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Para sus orfandades
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Poder que de poder se trata
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Pues sí mi señor
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Cayeron sus guantes
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Sobre el sombrero de paja
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Las espuelas y el fuete
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Sonaron a motor raído
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Pues que sí mi señor
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Ya no hay más espacio
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Para aquellas tropelías de antaño
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Que se miran ya con fijeza
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El poder de sus poderes
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Cristales ahora son
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Ah mi señor
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Jalaré las cuerdas otra vez
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Sonarán las campanas a repique
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Los labriegos volverán a inclinar el
dorso
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Pero para los tropeles de ayer
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Espacios no habrá…
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viernes, 28 de noviembre de 2014
Tropelías por Ernesto Lobo
martes, 25 de noviembre de 2014
Noticias por Noris Roberts…
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Excúsame, si noticias no has tenido de mí.
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En realidad, anduve por ciudades y calles observando la vida y su
letargo, buscando una razón,
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un motivo, que me hiciera reaccionar ante lo que el hombre con
egoísmo, irracionalidad,
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falta de estupor, destruyó; y no sentir este infierno de memoria, que
me desconcierta.
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Seguía mí camino en esta batalla que quemaban mis gritos, y así como
el humo del cigarro se diluye también así mis esperanzas.
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Perdía sentido todo por lo que alguna vez quise y luché. Esto me llevó
a evocar la sangre del eterno peregrino y sentir que en vano fue lo que
intenté y pudo ser.
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Presencié el llanto, el frio, el desierto, el infierno y feroces
inquietudes que propiciaban un sismo que no se detenía.
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Hay un enorme abismo que cada día se expande y distancia, al igual que
un batallón vencido que emprende su retirada y huye del enemigo.
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Tanto nos hemos distanciado el uno del otro que el tiempo en que fui
feliz me lo arrebataron. ¿Cómo pasó, qué sucedió? No lo sé…
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Con mis sentimientos fracturados me encontré en un callejón sin
salida, teniendo por compañía el cigarro y la soledad.
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La confusión me encerró en un remolino de emociones y de espinas.
Trazos incompletos sobre el lienzo del olvido y mí llanto no alcanzó a
desafiar mis penas.
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¡Se acercaba el final!
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Los días pasan…
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No encuentro las pistas para comprender el por qué de la existencia,
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quizás sí somos un especie a merced de manos ajenas, meros títeres,
encarcelados en la cotidianidad, una cotidianidad que da náuseas.
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Caminaba sin dirección.
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Caminaba desafiando las calles donde la sombra se esconde tras la
sombra de esta agonizante humanidad,
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escribiendo por turnos, hablando de sueños, de algún lugar que nunca
pude ir; por que ante mis ojos se quebró el escalón a la luna y hacia ti
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Se me hace difícil pensar en amar sin pensar en el bienestar de la
humanidad
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y lo más probable es que me aplaste la duda y sólo quede el océano con
toda la certeza de que en este mundo hay cosas que nunca conoceré
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Sin embargo, ¡imploro el cambio, un cambio que sin ser sal no olvide
la humanidad!
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Todo arde y se extingue
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No hubo espacio ni tiempo para mí regreso; ni yo misma advertí que la
vida se me volvió un infierno
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Excúsame, si noticias no has tenido de mí…
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© Noris
Roberts
He llegado hasta aquí por Ida Luz Solís Madrid
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He llegado hasta aquí para verte
mejor
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para
saber si tu amor aguanta este frío
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este
sol que limpia telarañas
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y
desaloja a los fantasmas más antiguos.
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He
llegado, he vuelto, aquí me siento al
medio día
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abro
mi pañuelo, extiendo mis acertijos
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examino
uno a uno los días que viví contigo
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y
analizo tus sombras que se esfuman
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como suspiros en este patio amarillo.
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Aquí
asoma el futuro como un niño en la ventana
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y cada
mañana me obliga a improvisar cajones, bolsas
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para
evitar que se derrame incontenible tu
humo
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que
medio ciego no sabe dónde meterse
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He
venido hasta mi tierra para soltar mi
cabellera
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a
solear mis ropas que vuelven a tener color
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mis
manos, mi cuerpo, que ahora reciben las auroras
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están
cambiando
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Mi
alma suele salirse cuando la estoy mirando
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mi
corazón camina desnudo, se pasea con toda calma por mi patio
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como
un niño que recién aprendió a andar
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Ya no
le asustan los atardeceres, ni las horas
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a
través de las cuales le solías llamar…
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viernes, 21 de noviembre de 2014
Noche tras noche por Fern G. Z. Carr
Noche tras noche
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en el
silencio
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de mi cama,
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cuando las paredes
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reflejan
las sombras
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de los
árboles bailando
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sensualmente
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en la luz
de la luna,
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pienso en las almas
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que susurran sus secretos
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tratando de explicar
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su existencia
espectral,
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frustrados
–
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los muertos
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sin
palabras.
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martes, 18 de noviembre de 2014
Honey por Hildebrando Perez Grande
Tú nomás, honey,
me dices
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Y no sabes cómo se arrebata mi lengua.
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Tú nomás, honey, deliras,
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Y balbuceas
constelaciones remotas,
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Mariposas ardientes,
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Pinos frescos,
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Mientras un río de miel
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Ilumina la noche gastada por tus cánticos y aúllidos.
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Con mi torpe abecedario que viene desde antiguo
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Levanto tu nombre
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Sagrado y sangrante,
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Con tu honey y mi lengua,
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Con mi flecha y tu honey,
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Oh,
Poesía.
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De:
Soledades de Solange (inédito)
Arribé feliz a tu paraíso por Omar Monroy
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En una bahía sin nombre
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navegué en la cadencia
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de tus curvilíneas caderas
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arribando feliz a tu paraíso.
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Tus refulgentes muslos
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se escurrían por mis manos
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como mis relamidos besos
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en tus erguidos pezones.
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Me hundí en tus honduras
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calando tu fruto maduro
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en un puerto que extravió
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su nombre en una noche.
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Del
libro: “A la Amante”
viernes, 14 de noviembre de 2014
POLITÓLOGOS por Bella Clara ventura
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A la hora de opinar
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sobre la situación del Medio Oriente
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todos politólogos son.
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Graduados expertos en los prejuicios
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de la vida,
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en rencores pasados
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y malestares propios.
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Ese mundo insatisfecho
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da pie a unirse al dolor ajeno
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y a causas sin lógica
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ni columna vertebral
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que sostenga tesis sobre
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lo que expertos politólogos
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no pueden ver con claridad.
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Cuando no hay con quien negociar la paz
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complicado hablar de sentimientos,
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anfitriones de odios ancestrales.
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Ciegan voluntades y maneras de operar.
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Un bisturí al alma, solución para dejar corazones
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en estado superior de conciencia
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donde el amor sea rey
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de toda aceptación del otro
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desde su diferencia
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y con derecho a existir
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a pesar de viejos mandatos
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que impiden que la luz sea la verdad,
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la libertad el mejor oficio
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y la bondad el reino conquistado.
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¿Cómo concebir un mundo para todos?
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donde la libre expresión
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sea bocado diario.
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La mirada amable el pan en cada hogar.
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El cruce de palabras buenas
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el resultado de una armonía
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no tan lejana de la creación humana.
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¿Es un sueño o simplemente
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la necesidad de vivir en otra dimensión?
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Reconocer que por ahora
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la Tierra tiene fronteras,
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pero el espíritu de la condición humana no.
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Somos uno en el planeta.
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Unidad perfecta con sus diferentes piezas.
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Funcionan al servicio de la humanidad
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y no en contra del sol o la luna,
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herencia de la mejor convivencia
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donde cada astro ocupa su lugar.
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martes, 11 de noviembre de 2014
EL CHIRUNDO (Desnudo) por Ely Leyva
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Quiero que sepas mi negro
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la confidencia de mi
alma,
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ayer te mire chirundo
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y me has robado la calma.
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Por pura casualidad
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cuando despuntaba el
alba,
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fui a traer agua del río
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que corre junto a tu
casa.
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Las aves lucían sus
trinos
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el sol besaba las palmas,
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tu cantabas la chilena
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que trovaste en mi
ventana.
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No fue mi intención
espiarte
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te lo juro, ¡por mi mamá!,
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la ocasión se presentó
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y la piel se me
enchinaba.
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Qué instante tan
atrevido…,
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qué visión inesperada,
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tú te quitabas la ropa….,
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yo, solo te contemplaba.
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Miré tu cuerpo chirundo
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era una morena estatua,
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de voluptuosa figura
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con ritmo sensual de
hamaca…
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Brazos y piernas de
atleta
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el paisaje decoraban,
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¡por Dios santo!, ¡que
figura!,
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antes de meterte al agua.
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Lo demás no necesito
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describirlo, no hace
falta,
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lo guardo en mi
pensamiento
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mas allá de la palabra.
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Lo cierto es que fue un
delirio
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y no se me olvida nada,
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aún me tiemblan las
corvas
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y eso, que te vi….. de
espaldas.
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Costeño prieto, chirundo
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como recuerdo tu estampa,
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quisiera ser la caricia,
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del río, cuando te bañas.
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