Infinita armonía
entre bosques de gigantes
y nubes del mundo
bajo el águila de acero,
se ve tan pequeña y hermosa
la inmensidad absoluta,
un manto extranjero
vuelo sobre ilusiones
realidades, mañana al aterrizar
Infinita armonía
entre bosques de gigantes
y nubes del mundo
bajo el águila de acero,
se ve tan pequeña y hermosa
la inmensidad absoluta,
un manto extranjero
vuelo sobre ilusiones
realidades, mañana al aterrizar
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Quiero ver el mundo
con los ojos de un niño, almendrados,
claros, limpios e inocentes: un prado donde
crecen personas, flores y sonrisas, donde no hay
hambre, pobreza ni maldad.
Quiero ver el mundo
con los ojos de un niño, sentirme acariciada
por el hechizo de los sueños, alcanzar las
estrellas con solo una escalera y luego poder tocar
el horizonte con una mano.
No, no quiero ver
el mundo con mis ojos, oh, han visto
demasiado, se sienten sumergidos en lágrimas que
nunca se secan y, tras una
permanente bruma, distinguen el universo.
Traducción Javier Prieto |
Al filo del esmeril
daga infame
la muerte ronda
con la noche…
Al cerrar los ojos
cae también la duda
si me amenaza la muerte
o me incita la vida…
Esta noche cerraré los ojos
dejaré que la luz
fosforescente del mar
me lleve bajo sus olas
a ese misterio de tierra
en la que la muerte no
existe…
18.1.2025
A Milan Kundera, in memoriam.
Y a la fértil costilla de Adán…
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Hoy desperté
extrañamente enajenado.
Lo digo, porque, al abrir la puerta
a la gélida, juliana
mañana santafesina
y ya con rumbo al destino diario
en este invernal y neblinoso
paisaje urbano,
no vi sino humanas (eso creo)
e informes siluetas, desgalichadas,
estrenando toscos pasos
(oxidados unos, fluidos otros),
ensayando caminatas callejeras
como una cohorte singular
de esqueletos erectos descarnados;
como un indefinido conjunto
de huesos humosos
prestos a enfrentar
(más que desnudos)
la codicia y los afanes (acuciosos)
de las afrentas diarias...
Palpé mis huesos
y estaban todos...
Menos uno.
Y me fui inmerso
(sumergido) como
en el trigo la cizaña,
arrebollado y confundido
por la estéril (cual necia)
existencia cotidiana.
Déjale al sonido hacerse el acceso
Al
silencio, gotas, se multiplican!
Lluvia
sobre el lago. Escarceo de sombras,
La
red de escamas… Quietud de la garza
Se
corta. Se rompe la sílaba
Durante
el canto, el aliento está temblando
Y
contenido… Es cristalino
El
silencio. El colador acuático
Con
la voz se esboza, se fermenta la realidad,
En
una claridad: soy de nadie,
Un
peregrino parado. Sobre los bosques
Encima del
refugio de tórtolas está la paz,
Encima
del agua, como un pez temblando,
Sólo
tu cabeza levanta –
Todo
está abierto, el flujo. En arrebato
No
queda, cállate, párate. La tierra
Está
ante ti, lo terrestre
Ha
cambiado. En una hoja sencilla
Ha devenido la hora
meditabunda. Como pared
Estás
atravesándome en el vacío,
La
lluvia veraniega.
Noviembre de 2019 Traducción de Sergei Botonov
Ataviado con sus ornamentos de oro
se acomodó en el sillón real
pensando que un baile de mil danzantes
tendría el magnetismo para su encumbramiento…
Derrumbó entonces un ala palaciega
para edificar aquel sueño dorado
su salón de baile
en el que sus copiosos pasos se sentirían grandiosos…
Ordenó tomar por asalto la luna
destruir cada ancestral civilización
condecorar la codicia
alimentar a las hienas de la guerra…
La risa del bufón resuena
cubierta de ramas secas
acompañada de diminutos ídolos divinos
maldiciendo lo marrón
enlutando la rosada flor…
Cree que la dócil muerte
es un súbdito incapaz
se alisa los cabellos
para ordenar al vasallaje avanzar a la ceguera
de la irrefrenable danza nuclear…
Llegué...y se paró el tiempo
en cumbres, ríos y auroras.
Mis ojos en celestes galas
surcaban los espacios dónde nubes
atraviesan el añil que el sol tiene,
en ocasos y brillantes alboradas.
Soy paloma, y tengo alas.
Alas por mil colores bordadas.
Un serpeo con olor a albahaca
traga mi lengua inmaculada.
Espacios de brillantes gnomos
bajan hasta el fondo de las aguas.
Son aves que cantan sobre las ramas.
Es mi sangre sedienta y coagulada.
No quiero más eco, luna, sol o viento
que el de mi Arroyo y su Almijara.
Donde esté el cuerpo estará lo erótico
y si el cuerpo está
desnudo mucho más,
más bien podría decirse en
tanto
cuerpo no depilado,
cuerpo no modelado
según los cánones de
belleza tradicional
mostrarlo tal como es, sin
brillos, sin añadiduras.
de hecho, no bañado
porque si hablamos de
libertad y
exhortamos a irrumpir
actos libres me resultan estas costumbres
relacionadas a la higiene
caducas;
¡vente, mulato, zambo!,
vamos a olernos como criaturas salvajes.
Por caer [y que te vean] bien en pro de la incólume
conexión
asiéndote del recurso insólito /engarzas palabras
sin son y
Son
como la espuma misma chela que estás por tomar[me]
oronda voy / pero cierta voy [sin]vergüenza
la pierdes
toda y te atreves a mostrar[te]
las ojeras delatan un insomnio productivo
tres de la mañana garabateando sobre lo mismo en
la misma
hoja
Recatos aparte / te aseas y ello implica el rito
tomas color en la apariencia prolija del
maquillaje / del [sab]
verte
linda
y sales /
Oh sí / sales
a que te
vean
todos a que te oigan
a que te digan
que
IMPORTAS
que estás
allí ahora con Ellas & Ellos
con[tigo]
no
a que te des cuenta
por la
mañana cuántos deditos te pusieron anoche
por la historia que inventaste que ocurrió
por la tarde
cuando escribiste nuevamente / de lo mismo.
El tiempo jamás detuvo sus pasos
pequeños y ligeros pasos
han marcado una infinita estela
sostenida
serena
perfecta
no hay ambigüedad en su andar
ni
marcas
ni
bardas…
Los dioses drogados
lo vieron en su alocado ritmo
subir por la colina…
En los dominios del tiempo
la densa bruma lo cubre todo
cae para desvanecerse en tono
gris…
El tiempo jamás detendrá su
marcha
tan sólo sella su infernal inercia
final…
31,12,2024
Porque
llegaba tarde
invente
eso de la lentitud
de los
micros de Chorrillos
pero
todos saben que los poetas
nunca
llegan tarde
Llegan
nada más
y por eso
en
circunstancias como ésta
mido en
la velocidad de mis
mentiras
la
distancia entre tu futuro y
el mío.
Aurora vespertina
de rosados lapachos
Florida conjunción...
allá en lo alto
Tonalidades y trinos
de paz y color
Inherencia vegetal
e idílico destino
Pintado dulzor
cercando los ojos...
Sutiles mensajes
en cada mirar
Es arbórea magia
y delicada simiente
Ternura del follaje
cuando el lila acaricia
con manos de natura
atardeciendo el sol
Palermo viejo
mi barrio de antaño
No habrá otro instante
que diga lo mismo
Un aluvión de imágenes
se disputan la escena
Aves pardas, blancas
y negras
trepando los ramajes
en pleno festejo...
Coloridas
enredaderas
e irrepetible encanto
Se mueven bajo la quilla
como un pensamiento que no descansa.
No tienen rostro fijo,
no guardan memoria de su forma,
y sin embargo
cada una me reconoce.
Vivo rodeado de agua.
No hay orillas que me expliquen,
no hay tierra que delimite mis pasos.
Solo esta extensión respirando
al ritmo de una fuerza antigua
que mece y exige.
La vida aquí no es línea recta.
Es balanceo.
Es aprender a confiar en lo que no se ve
bajo la superficie oscura.
Las olas llegan
como estados del alma:
unas suaves,
otras tensas y verticales,
otras cargadas de una energía
que obliga a ajustar velas,
a tensar manos,
a escuchar con el cuerpo entero.
He comprendido que no se trata
de vencerlas.
Se trata de leer su pulso,
de aceptar su idioma cambiante.
En el mar abierto
la luz no se posa:
se transforma.
Amanece líquida,
mediodía de acero brillante,
atardecer encendido que arde sobre el agua,
y luego la noche.
La noche del mar
no es ausencia,
es revelación.
Todo se intensifica.
El crujido mínimo del casco,
la vibración del viento en los cabos,
el golpe rítmico del agua
contra esta frágil frontera que me
sostiene.
Mis sentidos despiertan
como si también fueran olas.
La vista aprende a distinguir
relieves en la sombra.
El oído descifra distancias invisibles.
La piel sabe antes que el pensamiento
cuando cambia el viento.
Y en esa oscuridad profunda
me reconozco pequeño
pero inexplicablemente completo.
La vida es este navegar.
Ir y venir sin abandonar el horizonte.
Aceptar que todo cambia de forma
aunque conserve su esencia.
A veces avanzo con suavidad,
otras veces resisto.
Hay jornadas en que todo fluye
y otras en que la fuerza del agua
me recuerda que no controlo
más que mi manera de estar en ella.
Pero siempre hay movimiento.
Siempre hay un impulso que regresa.
Como las olas.
Nunca son las mismas
y, sin embargo,
son el mismo mar.
Y yo,
entre su vaivén interminable,
aprendo a ser cambio
sin dejar de ser
quien navega.
LAS OLAS
Se suceden nerviosas,
son humanas,
parecen iguales,
pero todas son diferentes,
con una personalidad
que no se repite.
Las olas
Si algo
nos diferencia de los animales,
Es
nuestra herencia,
Nuestra
cultura.
Siendo la
vida un chiste irónico sin gracia,
Nos
muestra cómo los creadores de cultura se mueren de hambre,
Mientras
el ministerio engorda.
Jerarquía
en la cultura,
Impuesta
por grupos de poder,
Que velan
únicamente por sus intereses.
Fronteras
elitistas en hogares ficticios de cultura,
Cuando la
cultura se crea en las calles,
Luego
nace el bastardo en el museo.
Cuando en
una escuela de arte contemporáneo,
Se
califica a un hombre meando con un papel sobre el machismo en las manos,
Con los
mismos criterios,
Que a un
estudiante de pintura que se demoró un mes en realizar su cuadro,
La
lavandería suena a todo motor,
En verdad
te deseo mi querido artista,
Que un
millonario venga,
Y lave
dinero con tu arte.